5 libros con ESCRITORES como PROTAGONISTAS.

“Volvió a soñar esa noche, como en todas las noches repetidas que iba viviendo desde hacía meses. Pero esa vez no soñó con Alejandro, ni con Daniel, con quien soñaba cada vez menos, o con la Urraca y Celia. Soñó con un libro urgente que debía ser leído y copiado en algún lugar. El tiempo se le acababa y cada vez faltaba más para el libro. Pero la urgencia, la necesidad de escribirlo fue tan fuerte, que por primera vez, en lugar de sentarse a escribir por la noche, cuando ya sabía que nadie la vigilaba, se sentó a escribir por la mañana, sin desayunar, en penumbras, con el camisón puesto y los cabellos revueltos”.

  • Ojos color pampa, Gabriela Margall.

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que hayan pasado un gran fin de semana largo con muchos libros cerca (como yo, ¿lo dedicaron casi exclusivamente a leer y dormir?).

Seguramente se acuerden que hace unas semanas, el 13 de Junio, se recordó en Argentina el Día del Escritor en honor al nacimiento del cordobés Leopoldo Lugones. Así que pensé en una breve lista de libros, bastante diferentes entre sí, con ESCRITORES COMO PROTAGONISTAS (Spoiler alert: en unos días se viene un post en torno a LIBROS SOBRE LIBROS, LECTURAS, BIBLIOTECAS y demás). A continuación, mi inventario:

En la Argentina de fines del siglo XIX, no era frecuente que una mujer escribiera, pero había excepciones, voces que se destacaban: Juana Manso, Rosa Guerra, Eduarda Mansilla y Juana Manuela Gorriti. A este grupo se suma ahora la historia de Amelia Saldaña, hija de una familia encumbrada que lo pierde todo. Ella quiere, necesita ser escritora. Escribir, aquello que los otros ven sólo como una obstinación, es lo que le permite seguir adelante. Aferrarse a la escritura es su patrimonio. Como parte del espíritu romántico de su tiempo, la vida de Amelia también será agitada, controvertida, llena de encrucijadas: la literatura por encargo o la que se desea escribir; el amor de Alejandro, militar, o el de Juan Ignacio, literato; el silencio del seudónimo o la propia voz. Una novela ambiciosa y escrita con maestría, que aborda la estética del folletín a partir de una excelente reconstrucción histórica, a la que Gabriela Margall ya nos tiene acostumbrados.

  • Bartleby, el escribiente, Herman Melville.

¡Uno de mis cuentos favoritos! Escrito en 1853 y publicado por primera vez de manera anónima, se trata de un curioso recorrido hacia mares interiores,a diferencia de la gran novela de aventura clásica de este mismo autor: Bartleby es el nuevo empleado en la oficina de un abogado de Wall Street, encargado de papeles, documentos y otros trámites. Pero, a pesar de empezar a trabajar con cierta eficiencia, termina contestando todos los pedidos con la frase “Preferiría no hacerlo”. Esto lo conducirá a extremos insospechados: soledad, hambre, cárcel, lo que despierta en el lector la compasión y la curiosidad por saber quién es verdaderamente el silencioso escribiente, cada vez más retraído del mundo exterior y más cercano a sus propios muros.

En el año 1298, Rustichello de Pisa vive su decimocuarto año como rehén de guerra de los genoveses. Este escribano viejo y cansado alguna vez copió manuscritos para las casas reales más grandes de Europa, pero ningún monarca parece ahora interesado en pagar su rescate. Su destino cambia cuando un nuevo prisionero viene a compartir su celda. Es Marco Polo, el viajero veneciano que llegó a los confines del Oriente. Rustichello adivina enseguida el tesoro que tiene entre las manos, y así da comienzo a una epopeya secreta y grandiosa: la redacción, a partir de los relatos de Marco Polo, del Libro de las maravillas del mundo. Es increíble ser testigo, página tras página, de cómo convierte su escritura en un acto de libertad y transforma el espacio cerrado del calabozo en un arca donde caben el mundo real y el de los sueños.

Y ahora, un YA para marcar una acentuada diferencia con el libro anterior: Cath y Wren son gemelas idénticas y, hasta empezar las clases en la Universidad, hacían absolutamente todo juntas. Para Wren, es una oportunidad única de empezar de cero y conocer gente. En cambio, Cath es terriblemente tímida y, como verdadera fanática, su único mundo es el de Simon Snow, que la ha ayudado cuando su madre decidió abandonar su familia y donde puede escribir un romance mucho más intenso que cualquier cosa que haya experimentado en la vida real. Sin Wren, Cath se siente completamente sola, fuera de su zona de confort. Tiene una compañera de cuarto antipática, siempre acompañada de su atractivo novio, un profesor de escritura que piensa que el fan fiction es el fin del mundo civilizado, y un guapo compañero de clase. Además no puede dejar de preocuparse por su padre, que nunca ha estado realmente solo. Es decir, una mezcla muy divertida de personajes y circunstancias cotidianas que ayudan a que devores este libro (en mi opinión, no es el mejor de Rainbow Rowell, pero aun así, ¡cuánto disfruté su lectura!).

Giovanni es un joven poeta que vive en casa de sus abuelos. Una bala, cuya intención era terminar con su existencia, lo ha dejado postrado en una silla de ruedas de por vida. Aunque es joven e inteligente, vive alejado de la sociedad en un introvertido mundo de nostalgia entre novelas y poesía. Jacqueline es una joven estudiante de talante creativo y corazón noble que lleva una vida rutinaria. Su pasión es la pintura, pero los problemas en la Universidad, su pareja y su familia la han hecho olvidarse de ella. Por azares del destino, ambos habrán de conocerse cuando más se necesitan: él le dedicará un poema a Jacqueline y ella corresponderá a Giovanni con una de sus pinturas.

Como siempre, cabe destacar una mención especial para El secreto de Jane Austen, también de Gabriela Margall, Los diarios de Emilio Renzi (tres volúmenes: Años de formación, Los años felices y Un día en la vida), de Ricardo Piglia, y El cuaderno dorado, de Doris Lessing.

“Este cuaderno avanza porque escribo invariablemente en él una serie de motivos que llamaré musicales, una melodía, un ritornello donde se vuelve a decir lo mismo siempre pero en otro registro”,

así explora Emilio Renzi, el alter ego de Ricardo Piglia, los mecanismos de la escritura literaria.

Ahora es el turno de ustedes: ¿Los conocen? ¿Cuáles leyeron? ¿Qué les parecieron? ¿Qué otros libros y/o autores debería haber incluido en esta lista?

Como siempre, los leo pronto,

Joti.

2 comentarios en “5 libros con ESCRITORES como PROTAGONISTAS.

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