RESEÑA: ESTÁS MUY CALLADA HOY, DE ANA NAVAJAS.

“El cementerio donde está enterrada mi mamá es mi jardín favorito”.

¡Hola a todos! ¿Cómo andan? ¡Buen Miércoles de cuarentena para todos! ¿Cómo están lidiando con estos días de distanciamiento forzoso?

Hoy quiero compartir con ustedes la reseña del último libro que leímos para el #clubdelecturaqueleoar en el mes de Abril: Estás muy callada hoy, de Ana Navajas. Con la singular oración de más arriba, comienza la primera novela de esta autora argentina (nacida en Buenos Aires en 1974) y publicada recientemente por la editorial independiente Rosa Iceberg (especializada en narrativa contemporánea), una oración que nos hace pensar que, en esta familia en cuestión, la muerte está naturalizada. Y ése precisamente es uno de los temas centrales que atraviesa cada capítulo: a partir de la larga enfermedad, la muerte y el entierro de su propia madre, Ana, la protagonista (práctica, introspectiva, familiar, frágil, solitaria, sensible, reflexiva, ¿en ocasiones, muda y apesadumbrada, como lo anuncia ya el título?) nos cuenta, a través de anécdotas de su infancia, idas y vueltas temporales, fotos, recuerdos y pequeños episodios de la vida cotidiana, cómo la muerte de un padre o una madre modifica y estructura la vida de cualquier persona y proyecta nuevos planteos, miedos y dudas. Entonces, con la técnica de la corriente de pensamiento subyacente (también conocida como, “monólogo no dirigido”), cada vez más frecuente en la producción literaria, Ana se pregunta: ¿cómo se sigue en la cotidianeidad, en el día a día? Se narra así, en una primera persona muy íntima, el pasaje del estado de “niño”, en el que los progenitores representan un lugar seguro, al estado de “adulto” cuyo portal de entrada es el sentimiento de pérdida. El temor ¿inevitable? existe, está presente, se aparece:

“Supongo que identidad y seguridad son un poco lo mismo. Qué peligro no saber quién sos”.

Con un claro y fuerte componente autobiográfico y una escritura emotiva pero sin caer en los golpes bajos, Ana no puede evitar pensar en la relación con sus tres hijos, Rosa, Elena y Pedro, especialmente cuando ella misma confiesa “… mis hijos me caen bien” (haciendo alusión al cuento “Triste idiota” de la colección Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin). Y más tarde: “… mis hijos me salvaron”. Las dudas casi eternas y siempre presentes en la maternidad se complementan con un proceso de aprendizaje feminista, que le brinda a este libro tan especial cierta perspectiva de género y que va de la mano de la relativa y llamativa ausencia de la figura masculina del esposo de Ana:

“Elena ya no quiere escribir en paquetes de comida… Se sacó un diez en matemática. Cuando sea grande, me dijo el otro día, quiero hacer algo que deje huella como mujer”.

Después de haber leído esta imperdible novela en dos días (es breve, sí; no supera las 150 páginas), sus temas todavía me persiguen: la escritura y la lectura, la maternidad, los ciclos de la vida y la muerte, la soledad y la culpa, las relaciones familiares, el aprendizaje en torno al feminismo, entre otros. Y algunas de sus frases, que los ilustran, siguen resonando como un eco:

“Me sorprende la capacidad de algunas personas de empezar de cero. De armarse una vida nueva. De darse otra oportunidad. A mí, el pasado me acecha”.

“Creo que sí. Que me gusta mirar, y que para mirar es imprescindible estar unos pasitos más lejos. Es un alivio cuando los que me rodean no lo objetan. Todo en los segundos planos me interesa más”.

“Pensé que hasta lo más vital de mi día estaba vinculado a lo que no existe. O mejor dicho: a lo que solo existe en mi cabeza. Pensamientos, ensoñaciones, recuerdos, narraciones breves. Ahora, mamá es eso”.

Ideal para aquellos que quieran leer a una autora argentina contemporánea que promete y apoyar a una editorial independiente que publica contenido de calidad; y también para quienes leyeron y disfrutaron La señora Dalloway, de Virginia Woolf, Distancia de rescate, de Samanta Schweblin, y La única historia, de Julian Barnes.

Y si lo leés y te gustó, te recomiendo también:

  • Todas las cárceles, de Cecilia Azzolina.
  • La dieta de las malas noticias, de Paula Robles.
  • El libro del verano, de Tove Jansson.
  • Ser escritor, de Abelardo Castillo.
  • La aventura diferente, de Cintia Fritz.
  • Los enfermos, de Natalia Rozenblum.

Mi puntuación:

4 estrellas

Ahora es el turno de ustedes: ¿Ya conocían este libro? ¿Lo leyeron? ¿Qué les pareció? ¿Qué han estado leyendo en estas últimas semanas durante la cuarentena? ¿Alguien más participa en un club o taller de lectura? ¿Qué han estado leyendo para esos encuentros virtuales? ¡Manden esas recomendaciones!

¡Buenas lecturas! Los leo pronto,
Joti.

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